Es tan prolongado, este dolor humano,
que se posa en la palma de mi mano,
y ve pasar los funerales de la alegría,
en cortejos fúnebres, llenas de algarabía.
El sufrir se desliza enseñoreado
por las venas de la masa.
La risa consternada se ha escapado
de los labios de la casa.
Y la sonrisa es baleada sin cuartel.
El amor es disparado a quemarropa.
La consigna huye a prisa del cartel.
Y el frío ha reemplazado a la ropa.
El dinero sabuesamente buscado
se enteró de su estolidez.
La política se ha ensimismado
por su brutal invalidez.
Y, como quien anda escondido
tras de sus pestañas
Me duelo súbitamente guarecido
hasta las uñas...
Y me hago rebelde
hasta los cabellos…
Anonimauta
jueves, 16 de julio de 2009
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